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Nuestro « A Diós » al Santo Padre

Amigos míos :

Solamente teneís que observar , escuchar o leer lo que los medios informáticos nos transmiten a medida que pasa el tiempo: testimonios llegando de los confines del mundo, de creyentes y de no creyentes, de representantes de las diferentes Iglesias o de otras tradiciones religiosas, de personalidades políticas y de périodistas …, todos están unidos en testimoniar que:

Como pastor de la Iglesia Católica, el Papa Juan Pablo II ha jugado un papel excepcional en nuestro mundo desde hace más de 25 años y ciertamente tendrá un efecto profundo y duradero en la historia de la humanidad. Desde su compromiso a favor de la paz, la libertad religiosa y la reconciliación entre los pueblos, a el dialógo interreligioso y la unidad entre las Iglesias, su respecto para toda vida humana y la dignidad absoluta de cada persona cualquiera que fuese su fragilidad, y su sed de encontrarse con los jóvenes, han conmovido a tantas vidas …

Y no arde también nuestro corazón con amor, luz y gratitud por la vida de Juan Pablo II, por lo que representa hoy para nosotros, no solamente como cristianos pero especialmente como miembros de Fe y Luz.


El Santo Padre nos deja una herencia extraordinaria a nivél humano y espiritual: su profundo afecto filial por la Santísima Virgen, totalmente orientado hacía el Cristo (su lema era “Totus Tuus”); su invitación a descubrir de nuevo la oración del pobre, el Rosario, dónde se encuentran incluidos ahora los nuevos “Misterios de Luz”; su llamada a profundizar en el misterio de la Eucaristía y de la adoración eucarística en nuestras vidas personales y en la vida de nuestras parroquias …

Desde que el tema de nuestro próximo encuentro internacional fue elegido, me digo que Juan Pablo II realmente lo vivió en su ministerio de sucesor de Pedro: ¿no ha intentado ensanchar, con su carisma particular, el espacio de la tienda de la Iglesia, a la vez, resforzando sus estacas, y alargando sus cuerdas …?
Finalmente, con su ejemplo, hasta su último respiro, Juan Pablo II nos suplicaba que quedáramos fiel a nuestra misión para con los más pequeños y lo más debiles, contra toda oposición, para que se desvele su belleza y su dignidad como hijos de Dios, más alla que las apariencias sencillas que los amenazan con rechazo, olvido, y abandono …

Acordemosnos de todos los mensajes llenos de afecto dirigidos por el Santo Padre durante nuestras peregrinaciones internacionales en Lourdes…

Acordemosnos también de su fuerte llamada dirigida a Fe y Luz a lo largo del encuentro de los movimientos eclesiales reunidos en el Vaticano, por Pentecostès en 1998: “Introducid la Iglesia en el tercer Milenio!”



Luego, el encuentro extraordinario con todos los responsables y capellanes nacionales e internacionales de Fe y Luz, en Castel Gandolfo el 26 de septiembre 2002, cuando el Santo Padre nos ha acogido, particularmente feliz en saludar a los miembros de Fe y Luz, perteneciente a las diferentes Iglesias, mirando a cada uno de nosotros “como a una persona única”, bendiciendo a todos los que estaban presentes, y a través de ellos, a cada uno de ustedes, cada una de vuestras familias, miembros de Fe y Luz por el mundo entero …



Tal vez ese día, él se convirtió para muchos de nosotros, en “nuestro querido Papa”? ¡Para mi personalmente, ese encuentro muy fuerte con el Santo Padre me ha dado mucha fuerza para asumir el mandato de coordinadora internacional que me confió la Asemblea General el día anterior!


¿Qué podemos decir también de su afecto muy antiguo por Jean y Marie Hélène, surgiendo directamente del corazón de Dios …? Jean, al cual el Santo Padre confió una vez más la meditación sobre los Misterios Luminosos, el 14 de agosto 2004, y Marie Hélène, que fue recibida una vez más en audiencia en el Vaticano, el último 13 de noviembre, con el equipo del OCH en peregrinación en Roma a la ocasión de sus 40 cumpleaños … Por otro lado, Marie Hélène ha recibido la Cruz "Pro Ecclesia et Pontifice", este 8 de marzo 2005.

A medida que su salud se deterioraba, hemos sabido que el Santo Padre, a la imagen del Servidor sufriente, se volvía cada vez más familiar con del dolor, y entonces, cada vez más cercano a todos nosotros, llevando su discapacidad sin miedo, mostrando su debilidad y fragilidad a los ojos de todas las cámaras del mundo, pero cada vez más luminoso en esa pequeñez, ofrecida para todos. Como el grano de trigo que tiene que morir para dar mucho fruto, el Papa se ha dado a todos, para la nuestra salvación .



Hoy, vivimos nuestro “A Diós” al Santo Padre con una gratitud profunda, como los discipulos de Emmaüs que reconocieron a Jesús, y que regresaron felices y llenos de fuerza hacia Jerusalén … Acogemos estos días en la esperanza y la luz de la Resurrección del Cristo.



Tenemos que estar unidos con nuestros obispos, nuestros sacerdotes, con los católicos del mundo entero, y en particular con el pueblo Polaco en este momento dificil de adiós, pero sobre todo, tenemos que estar unidos con acción de gracias por la herencia extraordinaria que el Santo Padre nos deja y la promesa del reencuentro en el corazón de Dios … Es esta comunión de esperanza que estamos viviendo con toda la Iglesia, en este momento histórico cuando el cielo y la tierra parecen estar tán cercanos.

Como lo decía el Cardinal Daneels en el momento que falleció el Rey Baudoin de Bélgica: “Feliz es el pueblo que ha conocido al Pastor…” Sí, somos felices de haber podido sentir, a lo largo de los años, como de amado éramos por el Santo Padre, de haber recibido tanto ánimo para responder a la llamada de Jesús en Fe y Luz y en nuestras vidas.

Su muerte es la imagen de su vida: expuesto a las cámaras, hasta el final, para demostrar a cada ser humano como debería ser… morir con dignidad , rodeado por el afecto de los suyos.



Estamos seguros que los miembros de las communidades de Fe y Luz en Roma irán al Santo Padre para rendirle un último homenaje en nombre de todos nosotros. Pero, dondequiera que sea el lugar donde vivimos, podemos orar juntos para Juan Pablo II, y con él, para la persona que tendrá la labor dificil de sucederle…




Unidos en la oración, con todo mi cariño,

Viviane le Polain, el 3 de abril 2005






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