Carta de Pascua de Don Marco Bove
“y la esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado.” (Rm 5,5).
En la mañana de Pascua, la tumba estaba vacía, el Señor había resucitado, pero nadie lo sabía aún, nadie le había reconocido. Y mientras los discípulos de Emaús dialogan con un desconocido en el camino, resurgen las esperanzas que el Maestro había suscitado en sus corazones, acompañadas de desconcierto y una gran decepción. Sin embargo, en el diálogo, algo sigue abierto: han pasado tres días y las mujeres que han regresado del sepulcro dicen haber tenido una visión de ángeles que afirman que ¡el Señor está vivo! (...)
